Aprender a tolerar la Frustración

Sentir frustración consiste en un sentimiento de malestar que aparece cuando no logramos nuestros deseos. En función de nuestras características personales, de cómo hemos aprendido a afrontar los problemas y los fracasos, sentiremos mayor o menor frustración y en consecuencia reaccionaremos con tristeza, ansiedad, angustia, irritabilidad, etc.

La tolerancia a la frustración está relacionada con dos elementos:

  1. Percepción equivocada y distorsionada de la situación que estamos viviendo.
  2. La creencia de que es insoportable y de no sentirse capaz de vivir con el malestar.

tolerar-frustracion2-339x400Sin embargo, la base del problema  no reside únicamente en el malestar propiamente dicho, sino con la actitud con la que afrontamos los problemas. Al no aceptar el malestar y el sufrimiento como un ingrediente necesario de nuestras vidas, caemos en la trampa de pensar que ciertas emociones van a “acabar” con uno mismo.

Por tanto, tolerar la frustración significa aprender a hacer frente a los problemas y limitaciones que tenemos a lo largo de la vida, a pesar del malestar que nos puedan generar.

Tolerar la frustración forma parte de aprender a aceptar que cierto grado de malestar es indispensable en algunos momentos de la vida, del mismo modo que ante determinados problemas o circunstancias vitales no vamos a poder conseguir aquello que deseemos, por lo que deberemos aprender a tolerarlo sin centrar toda la energía en ello.

Esta falta de tolerancia está relacionada con las creencias de que nuestra vida debe ser fácil, tranquila y placentera todo el tiempo (o lo máximo posible). Y por tanto, no se concibe sufrir cualquier molestia que va más allá de cierto nivel de intensidad o de duración.

¿Cómo podemos aprender a ser más tolerantes ante la frustración?

En primer lugar necesitamos tener paciencia, no me refiero a la paciencia de esperar pacientemente que pase el tiempo, sino con la fortaleza para enfrentar el dolor sin torturarse emocionalmente. Piensa que puedes encontrar algo que hacer al respecto, en lugar de centrarte en la queja o el enfado. Cuando te des cuenta de que no vas a conseguir aquello que deseas, deja de centrar tus energías en la queja o la irritabilidad e intenta centrarte en otras áreas de tu vida, y utiliza tu energía en construir nuevos caminos.

A lo largo de la vida, vamos a vivir épocas buenas y épocas malas. El malestar y el sufrimiento son desagradables pero no nos van a conducir a una depresión profunda, por lo que no tiene porque destruirnos si lo aceptamos como compañero de viaje, que viene y va.

En este sentido, mi consejo es aprender de ellos, porque es a través de estos momentos que nos hacemos más fuertes y nos desarrollamos.

Otro punto muy importante a tener en cuenta es ser consciente de qué ideas y creencias equivocadas te están provocando la baja tolerancia a la frustración. Te animo a que las busques y las cuestiones. ¿Cómo debería ser la situación para ti? ¿Te preguntas por qué los demás sí y yo no? ¿Qué situaciones no soportas? ¿Qué piensas de ti cuando no consigues aquello que deseas?

Enfócate en buscar la solución adecuada en lugar de centrarte en el malestar que sientes. La tolerancia a la incertidumbre se fortalece, trabajándola y practicando. La clave está en aceptar que no va a suceder nada malo si nos sentimos mal durante un periodo de tiempo.

El malestar pasa y el aprendizaje puede ser enorme a largo plazo.