¡ADIÓS A LOS DÍAS MALOS!

Existe cierta “alergia” a los días malos, cómo si sentirse triste, enfadado, ofuscado, rallado, preocupado (o cómo tú quieras llamarlo) fuera malo.

Pienso que hay una tendencia “happy” que nos exige sentirnos felices (el máximo tiempo posible) y que por ende nos culpabiliza cuando algo no nos va bien y nos sentimos mal.

Primero de todo, no os penséis que este post es una oda a la depresión, ni mucho menos. Lo que me  gustaría es que pudierais transformar el adjetivo “malo” de los días malos en días que sencillamente no estamos mega-felices y por tanto a aprender a gestionar estas emociones. Hay quien las etiqueta de negativas,  a mí no me gusta llamarlas así, porque entonces parecería que fueran menos buenas que otras, y lo cierto es que todas tienen su función.

Vamos por partes…

PASO 1: ¡Adiós a los días malos!

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STAGE RESIDENCIAL NÒVUM: ABRIRSE A LA ALEGRÍA

26, 27 y 28 de Febrero del 2016

Taller Residencial: Abrirse a la Alegría

Aprendiendo a disfrutar de la vida.

Te proponemos un fin de semana lleno de estímulos y experiencias en medio de la naturaleza.

Crearemos los espacios y las dinámicas para explorar y despertar la capacidad de vivir y disfrutar con alegría.

UN FIN DE SEMANA PARA…

… Despertar tus sentidos.

… Explorar diferentes vías hacía el disfrute y el placer.

… Conectar con la parte genuina y espontánea de cada uno.

… Desmontar antiguos esquemas y creencias sobre la felicidad y el placer, para acercarse a nuevas maneras de disfrutar y sentir la vida.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

Tríptico Informativo Stage Alegría

RESERVA E INSCRIPCIONES:

608 87 41 35 / 606 20 75 71

info@novum.es

PLAZAS LIMITADAS

NI BLUE MONDAY NI PINK MONDAY

¿De qué color te sientes hoy?

Hoy es casi imposible que el “Blue Monday”, el día más triste del año, nos pase por alto. Es trending topic, los medios hablan de él, como si tuviera entidad propia, la campaña publicitaria para la agencia de viajes Sky Travel en 2005 sigue teniendo vida.

Son numerosos los artículos que desmienten la ecuación que pronosticaba el día más triste del año. Yo no quiero ser uno más de esos posts, aunque sin duda pienso que tiene poco de cierto y nada de científico. Así es que mi propósito de hoy es doble, vamos allá.

 

PRIMERA CUESTIÓN: LAS ETIQUETAS NOS GENERAN CONFIANZA Y TRANQUILIDAD.

El “Blue Monday” no deja de ser una etiqueta que nos recuerda que existen una serie de variables que juntas conllevan una alta probabilidad de sentirnos de un determinado modo. En este caso hablaríamos de un clima frío, cierto nivel de deuda tras las compras navideñas y las rebajas (la cuesta de enero), el tiempo pasado desde Navidad, el tiempo en el que fracasan nuestros propósitos de año nuevo y la motivación; y todo junto nos hace tener más probabilidad para sentirnos tristes.

Saber que existen estos factores nos genera tranquilidad, a la vez que nos ayuda a entender el porqué de un determinado estado de ánimo. Ahora bien, es importante no tomar las etiquetas como dogmas, como resultados inamovibles y de los que no podemos hacer nada para que cambien.

Cuando encontramos algo que define lo que sentimos y que nos explica lo que estamos pasando, nos sentimos más tranquilos, cuando lo que nos sucede tiene un porqué nos hace sentir menos “bichos raros” y esto nos genera seguridad.

Sí, está genial saber el porqué, y ponerle el nombre correcto a lo que nos pasa, pero ojo con “encariñarse” con la etiqueta. Toda etiqueta tiene la capacidad de ser transformada si así lo escoge cada persona. Y a partir de este punto es cuando podemos pasar a la segunda cuestión que os planteo.

 

SEGUNDA CUESTIÓN: Blue, Pink, Green… Cualquier color está bien. ¿De qué color te sientes hoy?

Cuando leía los diferentes artículos que hablaban sobre el Blue Monday, me encontraba con defensores y detractores. Como si estuviera bien o mal esto de tener un día triste. Ni es bueno encariñarse con la tristeza, ni tampoco lo es el hiperpositivismo. Existen tantos colores con estados emocionales, y sólo uno mismo puede saber de qué color es su día. Seguramente no me equivoco si pienso que a muchos os gustaría que hoy fuera un Pink Monday, pero que ese fuera vuestro color/día ideal, no significa que sea el que sintáis. Por eso la primera pregunta que necesitáis haceros es: ¿De qué color te sientes hoy? Y sencillamente permítete el color que sea, con amabilidad hacia ti mismo, con aceptación y con la intención de si deseas cambiar de color, haz lo que puedas para transformarlo.

 

Te propongo algunas preguntas para ayudarte a poner color a tu lunes.

  1. ¿De qué color te sientes hoy?
  2. ¿Te está bien el color que sientes? Si la respuesta es afirmativa, disfrútalo, si es negativa sigue con la siguiente pregunta.
  3. ¿Qué color necesitas para sentirte mejor?
  4. ¿Puedes hacer algo hoy para cambiarlo? Si la respuesta es negativa, acepta con amabilidad que hoy va a ser un día triste, si la respuesta es afirmativa sigue con la siguiente pregunta.
  5. Escribe una acción (por muy pequeña que sea) que podrías hacer para cambiar de color tu día. Cuando tengas una, piensa un poco más y ves a por la segunda.

 

Y ahora sí, ya tienes todo lo necesario para vivir tú lunes del color que sientas, y quieras (si puedes cambiarlo).

¡FELIZ LUNES!

DEPENDENCIA EMOCIONAL

SI TE QUIERO, NO TE NECESITO. ENTONCES, ¿CÓMO TE QUIERO?

¿Cómo sé que quiero a mi pareja? ¿Se puede aprender a amar de manera sana? ¿Cuáles son los pilares de una relación?

Cuando abordamos la dependencia emocional son muchas las preguntas en torno a cómo “debe” ser una “buena” relación de pareja. Y es que cuando se trata de querer a nuestra pareja entran en conflicto creencias familiares, mitos culturales, luchas de poder y muchas otras trampas que nada tienen que ver con el amor sano. Pues sin saberlo, nuestros referentes de “amor verdadero” acaban siendo ficciones.

Empecemos por lo que no define al amor, sin lugar a duda se trata de verbo “necesitar”. El amor sano debe ser libre de ataduras, en una relación de pareja es indispensable sentirse libre con el otro, sin dependencia emocional. Cuando necesitamos a nuestra pareja se crea un desequilibrio de poder. Creer que no podemos vivir sin alguien es siempre un engaño de la mente, aunque sigue siendo una de las frases románticas más repetidas en películas, libros y canciones. Sin embargo, ésta no puede ser nunca la premisa que rija una relación.

Yo no creo que exista una fórmula que defina cómo se debe querer, pues pienso que ésta ecuación debe ser resuelta por cada pareja. Sin embargo, sí creo que hay algunas variables que deben formar parte de la ecuación y otras que deben eliminarse.

Para empezar me gustaría hablaros de la Ecuación de partida: 1+1 = 3

En muchas ocasiones la aritmética y la psicología no se ponen de acuerdo, y éste sería uno de esos casos. Os intentaré resumir en qué consiste ésta fórmula con uno de mis dibujos:

pareja sin problemas

En una relación de pareja tenemos que buscar la manera de mantener nuestro propio espacio personal, nuestro crecimiento vital, y esto es responsabilidad individual. Y a la vez, dejar lugar al otro para que se desarrolle, para que decida que quiere y como quiere que sea su parcela individual. Y después poder construir un espacio conjunto, en el que los dos a partes iguales, sumen y aporten los pilares de la relación que desean constituir sin caer en la dependencia emocional.

Ahora que ya sabéis por dónde empezar a construir vuestra ecuación, veamos qué otras variables más podéis añadir y cuales sería aconsejable eliminar.

De momento, no añado ni quito más variables, y os propongo una pregunta:

¿CUÁLES SON LAS VARIABLES INDISPENSABLES (vuestros “incondicionales”) PARA CONSTRUIR VUESTRA ECUACIÓN PERFECTA?

Y recordar que la ecuación no estará resuelta, hasta que no construyáis una de conjunta.

Definir que necesitáis como pareja genera seguridad y orienta hacia el futuro. Sin embargo no olvidéis que la vida está en cambio continuo; al cambiar cada miembro de la relación a lo largo del tiempo, también evoluciona y se transforma la pareja. Así es que revisad vuestra ecuación de vez en cuando, es posible que toque ajustarla a las nuevas necesidades.