¿Cómo aumentar el DESEO SEXUAL? 5 Pasos

Cuando una relación empieza no tenemos que hacer ningún esfuerzo para mantener la llama del deseo viva. La testosterona, que aumenta de manera natural durante la fase de enamoramiento, se ocupa de hacer el trabajo “sucio” por nosotros. Además nuestro cerebro nos ayuda a que vivamos esta experiencia de manera plena e intensa. Así es que lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar por lo que nuestro cuerpo nos pide, que suele ser, estar el máximo de tiempo posible (física y mentalmente) con nuestro enamorado/a.

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“NO SÉ SI QUIERO A MI PAREJA PORQUE ME IMAGINO CÓMO SERÍA CON OTRAS PERSONAS.”

Lo quiero y tengo claro que es el hombre de mi vida, si es que existe tal hombre sé que al menos ahora lo escojo a él. Nos lo pasamos bien juntos, me río con él, también nos enfadamos de vez en cuando. Me gusta compartir mi vida con él y pensar en un futuro juntos, pienso en formar una familia y la veo junto a él, pienso en nuestras próximas vacaciones y quiero planificarlas con él. Pero por otro lado, pienso en otros hombres, en si estoy escogiendo al acertado, en si en el fondo me conformo porque es lo fácil y lo cómodo pero no estoy enamorada de verdad. A veces, mientras tomo un café en una terraza y se sienta un chico a mi lado, al escucharlo lo veo más afín a mí, y me imagino que con él sería más feliz. Incluso cuando estoy en casa con Andrés, los dos tumbados en el sofá, me imagino cómo sería estar con otra persona, alguien diferente, quizás más alocado, o espontáneo, o quizás más tranquilo y centrado, y pienso en mi y en ese chico juntos (tiene la mirada perdida, y sonríe mientras me relata sus historias). Pero después (su rostro se vuelvo más serio, muestra preocupación y me mira fijamente), me empiezo a agobiar, “pero ¿por qué pienso en otros hombres si yo quiero al mío?”, “¿me estaré volviendo loca?”, “¿tengo un problema en mi relación?” o simplemente no sé lo qué quiero.

Este es un pequeño relato de las conversaciones que teníamos con Sofía en terapia. Ella era una chica de 35 años, llevaba 4 años junto a su actual pareja, y tenía miedo de estar equivocándose, de no saber si escogía al hombre acertado.

El miedo se expresa de muchas formas, y nos hace creer una historia que no es cierta, que no está pasando. Esto nos lleva a crear en nuestra cabeza historias (más o menos terroríficas) de lo que no queremos que pase bajo ninguna circunstancia (pero que como casi todo en la vida, es posible).

¿Y qué pasa cuando estando en pareja tu mente se va a otros escenarios más o menos idílicos, pero en el fondo ficticios?

Pues que infravaloras lo que realmente existe, tu relación de pareja real.
Las fantasías (esas historia imaginarias que crea tu mente) funcionan como mecanismos de defensa (te protegen), son estrategias para huir (virtualmente) de la realidad. Y hay personas que son unas expertas en contarse grandes historias, con todo lujo de detalle, tanto… que viven vidas paralelas en su cabeza.

Mientras tengas el “Play” en tu cabeza, no podrás ver la película real que vives y decidir si esta película, tu vida, sin reyes ni reinas, sin sapos ni princesas, es la que quieres vivir o necesitas hacer algún cambio (o arreglo) en ella. Y ahí está el quid de la cuestión, esta es la dificultad real, ver los problemas sin escaparte, y como adulto/a tomar las riendas y afrontarlos.

Así es que si eres de los que te cuentas cuentos a menudo, y esto te hace dudar sobre si quieres o no a tu pareja, te propongo lo siguiente.

5 PASOS PARA NO CONTARTE HISTORIAS Y VIVIR TU VIDA REAL (que no está nada mal si aprendes a vivirla con consciencia):

  1. No se trata de buscar al chico/a ideal, a la pareja que cumpla todos los “tics” de tu lista de “must be”. Se trata de ver y valorar a la pareja que escoges. Haz una lista de todas las cosas que te aporta tu pareja actual, y valora si son importantes para ti, si es así, sencillamente ¡disfrútalas!
  2. Está bien ser un cuenta-cuentos, y cómo tienes ese talento innato úsalo a tu favor. Coge una libreta y un bolígrafo y escribe tu historia real. Así serás más consciente de lo que vives y te ayudará a tomar decisiones más acertadas para ti.
  3. Fíjate cuando tu mente vuela hacia otros mundos: es cuando discutes con tu pareja, cuando tienes un mal día o estás de bajón, o quizás cuando estás aburrido. Este punto es súper importante porque te darás cuenta de qué te estás escapando, qué problema te cuesta hacer frente y solucionar, y podrás empezar a resolverlo.
  4. Ya te has hecho mayor, así es que ha llegado el momento de responder cómo adulto. Resuelve el problema o el conflicto real. Tu pareja te va a seguir queriendo. De hecho es uno de los mejores actos de amor que puedes hacer, por ti y para él/ella.
  5. A medida que vayas construyendo tu novela real, irás descubriendo nuevos detalles que no habías percibido. Te darás cuenta de lo que realmente quieres, de lo que te molesta y aprenderás a comunicarlo, aprenderás a cuidarte y a pedir cómo necesites que te cuiden. En definitiva serás el protagonista de tu vida y junto con tu pareja construiréis vuestra historia, una bonita historia (con sus baches, stops en el camino y alguna que otra montaña rusa), lo siento, pero la vida en pareja no es un cuento de hadas, pero no te asustes que tampoco es una tortura china.

Te animo a que descubras cómo es realmente tu relación de pareja, sin compararla con la que creas que debería ser. Así y sólo así descubrirás lo bonito que es compartir la vida con alguien y decidirás cómo tú quieres compartirla.

Existen infinidad de parejas posibles, sé valiente, sé diferente, sé tú mismo y junto a tu pareja formad vuestra relación ideal (en formato real).

¿PUEDE SOBREVIVIR EL DESEO AL PASO DEL TIEMPO?

¿Puedes desear a tu pareja durante toda una vida? ¿La deseas más, menos, diferente? ¿Qué sucede con las ganas de estar con quién quieres cuando ya no te sorprende porque la conoces muy pero que muy bien?

Cuando una relación empieza no tenemos que hacer ningún esfuerzo para mantener la llama del deseo viva. La testosterona, que aumenta de manera natural durante la fase de enamoramiento, se ocupa de hacer el trabajo “sucio” por nosotros. Además nuestro cerebro nos ayuda a que vivamos esta experiencia de manera plena e intensa. Así es que lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar por lo que nuestro cuerpo nos pide, que suele ser, estar el máximo de tiempo posible (física y mentalmente) con nuestro enamorado/a.

Para muchos sería fácil mantener esta fórmula, y que: “para los siglos de los siglos… el deseo sexual se mantuviera intacto”, que sólo con mirar a tu pareja, o que ella te mirara a ti fuera suficiente para que hubiera un encuentro sexual.

Estamos más habituados a aceptar que las parejas rompan o que tengan relaciones extramatrimoniales; y en cambio nos cuesta más creer que  una pareja pueda desearse pasados los años. Pero del mismo modo que existen relaciones fugaces, otras que no aguantan el paso del tiempo, también las hay que sobreviven, y si lo logran es porque de alguna manera han logrado conservar y transformar con el paso del tiempo, parte de esa llama de cuando eran jóvenes.

Disfrutar con tu pareja sexualmente tras  toda una vida juntos es una de las mejores pastillas anti-envejecimiento que puede existir. Y esto no lo dice ninguna farmacéutica, es uno de los regalos que yo he podido observar en consulta cuando una pareja que lleva más de 20 años juntos se siguen deseando.
Lo cierto es como para casi nada en la vida, no existe una fórmula mágica para lograrlo. Sin embargo, sí hay algunos PASOS que os pueden ayudar a que el deseo siga vivo:

  1. Cultiva tu imaginación, desarrolla una mente curiosa y mira con interés a tu pareja. No se trata de practicar el kamasutra y de innovar en cuestión de “técnicas”. No te olvides de la sorpresa. La novedad, es el gran aliado del deseo. Si la rutina genera tranquilidad y predictibilidad (también necesaria en una relación a largo plazo), el deseo necesita sorpresa, aventura y novedad.
  2. Piensa más en sexo. Las fantasías nos permiten trascender los obstáculos morales, sociales y personales, y por tanto son un lugar seguro para lograr el placer.
  3. Mantened vuestro espacio de intimidad. No es un espacio de 5 minutos, no lo entendáis como un espacio que se cuenta y que tiene con una frecuencia determinada. Se trata de crear un espacio donde dejéis vuestros “trajes” de personas responsables, y dejéis que el juego erótico sea el protagonista de vuestro momento.
  4. Observa y actúa ante el curso del deseo en vuestra relación. El deseo es cambiante. A lo largo de la relación habrá momentos en los que el deseo aumente y otros que disminuya. Acéptalo, obsérvalo, pero no te resignes, y busca cómo resucitarlo. No esperes a que resurja de manera espontánea, planificad encuentros sexuales cuando vuestras agendas no os lo permitan de manera natural.
  5. Mantén tus espacios individuales. Aunque os pueda parecer contradictorio, si hay algo que apaga el deseo es el exceso de cercanía. El deseo necesita distancia, falta y ausencia. Cuando nuestra pareja está lejos, nos imaginamos con ella, por lo que la ausencia y el anhelo suponen un gran componente del deseo. Un poco de incertidumbre puede ayudar a querer más.

Así es que respondiendo a la pregunta de si puede sobrevivir el Deseo al Paso del tiempo, la respuesta es un sí rotundo. Puedes seguir fomentando toda tu vida tu relación erótica y ser capaz de mirarte desde el deseo sexual. ¿Cómo? Haz que sea deseable desear.

 

¿SE PUEDE AMAR A DOS PERSONAS A LA VEZ?

Esta es una pregunta que me hacen habitualmente los pacientes en consulta. Tienen una relación de pareja estable, con quién comparten un proyecto de vida, se divierten, quieren y en algún momento de la relación aparece otra persona en sus vidas, alguien que “les atrapa” y no pueden dejar de pensar. Me preguntan si es normal amar a dos personas a la vez, porque sienten que se están volviendo locos, y que no saben qué opción deben elegir.

Como seres humanos, todos tenemos la capacidad de querer a más de una persona a la vez, sin embargo éste no es un post sobre las relaciones poliamorosas, esas en las que existe un pacto de “no exclusividad” y por tanto permiten abiertamente establecer varios vínculos afectivos de intimidad a la vez.

Por el contrario hoy os quiero hablar de qué ocurre cuando una persona se siente en la cuerda floja, ama, quiere o desea a dos personas, necesita tomar una decisión porque está empezando a sufrir y no sabe qué ni cómo hacerlo.

En principio la lógica funciona así: Si aparentemente uno tiene todo lo que necesita en casa, no tiene ninguna necesidad de buscarlo en ningún otro sitio, suponiendo pues que existe la relación perfecta que te vacune contra la pasión de explorar.

Vamos a ver cuánto de lógica hay en la vida real. Primero quiero diferenciar dos de los protagonistas de ésta triada amorosa: el Amor y el Deseo. Cuando aparece una nueva persona en la vida de alguien que está en pareja suele sentir en primer lugar una atracción física. Si decide investigar en ella, dejarse llevar por la novedad, puede ocurrir que al quedar más con ésta nueva persona sienta que se compenetran, que se entienden y que cada vez le gusta más, llegándose a enamorar. Sin embargo, sin nos vamos a la relación de pareja estable, lo que les une es el amor, un sentimiento que genera confianza, pertenencia, tranquilidad, deseo de compartir, cuidar y dejarse cuidar. Cómo veis dos sentimientos muy diferentes.

La posibilidad de sentir atracción por otras personas fuera de la relación va a estar siempre, y cada vez que aparezca la posibilidad aparece la necesidad de escoger. Y es aquí donde entra el conflicto de la persona. En función del momento en el que se encuentre la relación de pareja o del momento vital de la persona, las necesidades van a variar, decantando la balanza de ambas opciones hacia un lugar u otro.

Mi objetivo no es juzgar ninguna de las opciones, como psicóloga no podría ayudar a mis pacientes dando cómo más válida una de las dos posibilidades, pienso que lo que la persona necesita es darse cuenta de “su verdad”.

Escribo entre comillas porque cuando la emoción es tan intensa y ésta se mezcla con la polaridad de los valores, escucharse suele resultar muy difícil y confuso a la vez.

Decidir lleva implícito una renuncia. La cabeza no va a parar de cuestionar ambas opciones hasta que se tome una decisión y el comportamiento sea consecuente con la decisión.

“Si escojo a mi pareja puede ser que no vuelva a enamorarme nunca más”, “si es enamoramiento, se irá, por tanto mejor seguir con mi pareja que la quiero y la conozco”, “cada vez me gusta más, tengo miedo a enamorarme”, “tengo una relación perfecta, es buena persona, me quiere, me lo paso bien con él/ella, mejor no complicarme”, “lo que siento por él/ella no lo había sentido por nadie”, “hacía mucho tiempo que no me sentía así de vivo/a, ¿ y si me arriesgo?”.

Estos son algunos de los pensamientos habituales que me expresan quienes se han encontrado en la situación de escoger entre dos persones a quienes quieren y desean, pero de manera diferente.

¿CÓMO SE PUEDE RESOLVER ESTE DILEMA?

  1. Mira más allá de los dos hombres o de las dos mujeres que hay ahora en tu cabeza. Qué le pasa a tu vida y a tu relación de pareja. Seguramente tu relación de pareja no es tan ideal como te dices (lo cierto es que las personas somos “autoengañadoras” profesionales), afronta, comunica e intenta resolverlo. O quizás hay algo en tu vida que necesita ser cambiado y no te atreves a hacerlo.
  2. No resuelvas nunca el dilema moralmente. Sé que es una gran presión querer hacer las cosas bien, que engañar no es correcto, pero ¿engañarte a ti está mejor? La solución no está en lo que está bien o mal. Según la moralidad de cada persona este paso puede resultar más difícil pero es necesario para encontrar “tu verdad”.
  3. Sal del cuento de hadas. El amor romántico es muy bonito, y los cuentos de hadas historias fantásticas. Puede ser que sea una gran historia de amor, a mi me encantan las historias de amor. Pero para resolver el dilema necesitas salir de este ideal romántico para pensar que quieres: quieres arriesgarte y empezar una nueva historia, ¡Hazlo!, quieres centrarte en tu pareja y reconstruir vuestra relación, ¡Hazlo!

Estar en la duda, entre dos aguas, es una situación que genera sufrimiento y preocupación. Desafortunadamente el amor no es el antídoto que lo cura todo. Al menos no el amor entendido de manera “romántica”.

Uno de los grandes aprendizajes de la vida es aprender a vivir en la dualidad. Aprender a decidir lo que realmente queremos, deseamos o necesitamos no es tarea fácil, y menos cuando implica hacer daño a una tercera persona. Por eso pienso que lo valiente en la vida es aprender a ser sincero con uno mismo y expresarlo al otro. Aceptando que la otra persona se puede sentir dañada, pero nunca, escogiendo para evitar que los demás se lastimen, o desaprueben la propia elección.

Decide ser fiel contigo mismo, para después tomar la decisión que quieras tomar. El valiente es aquel que se arriesga a vivir, a cuestionar lo que no funciona, a resolver y no posponer. Es igual de valiente el que escoge dejarse llevar por una aventura, que el que se atreve a reconstruir su relación de nuevo. ¡Tú decides que tipo de valentía necesitas practicar ahora!

DEPENDENCIA EMOCIONAL

SI TE QUIERO, NO TE NECESITO. ENTONCES, ¿CÓMO TE QUIERO?

¿Cómo sé que quiero a mi pareja? ¿Se puede aprender a amar de manera sana? ¿Cuáles son los pilares de una relación?

Cuando abordamos la dependencia emocional son muchas las preguntas en torno a cómo “debe” ser una “buena” relación de pareja. Y es que cuando se trata de querer a nuestra pareja entran en conflicto creencias familiares, mitos culturales, luchas de poder y muchas otras trampas que nada tienen que ver con el amor sano. Pues sin saberlo, nuestros referentes de “amor verdadero” acaban siendo ficciones.

Empecemos por lo que no define al amor, sin lugar a duda se trata de verbo “necesitar”. El amor sano debe ser libre de ataduras, en una relación de pareja es indispensable sentirse libre con el otro, sin dependencia emocional. Cuando necesitamos a nuestra pareja se crea un desequilibrio de poder. Creer que no podemos vivir sin alguien es siempre un engaño de la mente, aunque sigue siendo una de las frases románticas más repetidas en películas, libros y canciones. Sin embargo, ésta no puede ser nunca la premisa que rija una relación.

Yo no creo que exista una fórmula que defina cómo se debe querer, pues pienso que ésta ecuación debe ser resuelta por cada pareja. Sin embargo, sí creo que hay algunas variables que deben formar parte de la ecuación y otras que deben eliminarse.

Para empezar me gustaría hablaros de la Ecuación de partida: 1+1 = 3

En muchas ocasiones la aritmética y la psicología no se ponen de acuerdo, y éste sería uno de esos casos. Os intentaré resumir en qué consiste ésta fórmula con uno de mis dibujos:

pareja sin problemas

En una relación de pareja tenemos que buscar la manera de mantener nuestro propio espacio personal, nuestro crecimiento vital, y esto es responsabilidad individual. Y a la vez, dejar lugar al otro para que se desarrolle, para que decida que quiere y como quiere que sea su parcela individual. Y después poder construir un espacio conjunto, en el que los dos a partes iguales, sumen y aporten los pilares de la relación que desean constituir sin caer en la dependencia emocional.

Ahora que ya sabéis por dónde empezar a construir vuestra ecuación, veamos qué otras variables más podéis añadir y cuales sería aconsejable eliminar.

De momento, no añado ni quito más variables, y os propongo una pregunta:

¿CUÁLES SON LAS VARIABLES INDISPENSABLES (vuestros “incondicionales”) PARA CONSTRUIR VUESTRA ECUACIÓN PERFECTA?

Y recordar que la ecuación no estará resuelta, hasta que no construyáis una de conjunta.

Definir que necesitáis como pareja genera seguridad y orienta hacia el futuro. Sin embargo no olvidéis que la vida está en cambio continuo; al cambiar cada miembro de la relación a lo largo del tiempo, también evoluciona y se transforma la pareja. Así es que revisad vuestra ecuación de vez en cuando, es posible que toque ajustarla a las nuevas necesidades.

SUPERAR UNA RUPTURA DE PAREJA 

Al abordar el tema de “superar una ruptura” debemos establecer el contexto actual de pareja. Los modelos de pareja han evolucionado y cambiado a lo largo de los últimos años. Si hace unas décadas, el matrimonio y el “por siempre juntos” era lo que primaba e importaba en las relaciones de pareja; ésta premisa ha cambiado por el querer tener vidas afectivas plenas a lo largo de la vida.

Como consecuencia de este cambio de paradigma sentimental, no tenemos otra opción que aprender a gestionar toda ruptura de pareja que viviremos a lo largo de la vida. Y aunque parezca que ahoga o duela demasiado, os puedo asegurar que el sufrimiento pasa al superar una ruptura. El camino está en la aceptación (reconocer que la historia se ha terminado) y la reconstrucción del nuevo momento vital en el que uno se encuentre.

Superar una ruptura

Por un lado, están las personas que “son dejadas”, aquellas que no deciden poner punto y final a sus relaciones. Quienes pasan por este proceso pueden experimentar dos caminos. Hay personas que intentan reconquistar de cualquier manera a la pareja. Es aquel momento, en el que cómo por arte de magia, la “parte dejada” empieza a hacer los cambios que su pareja le pedía. Esta es la consecuencia, el intento desesperado, de no aceptar que la relación se acabe. Por otro lado, existe otra manera de comportarse tras ser dejado, en lugar de suplicar amor, rechazan cualquier contacto. Esta es una respuesta emocional del dolor, experimentada a través de la rabia. Ambas estrategias de comportamiento son posibilidades dentro de la primera fase de toda ruptura de pareja, la no aceptación del fin de la historia.

Según mi experiencia profesional, si te han dejado, para superar una ruptura debes por un lado entender qué le ha ocurrido a tu pareja para que tome esta decisión y en segundo lugar buscar qué responsabilidad tienes tu en este proceso. El dolor es inevitable, estarás triste, enfadado, no entenderás nada, pero de nada sirve suplicar que te vuelvan a querer, así como tampoco intentar ser quien no eres, pues este no es el objetivo de vivir en pareja.

Las parejas son para disfrutar, para aprender con el otro, para crecer y compartir, y en ningún caso para sufrir o convertirte en alguien que no eres.

Por otro lado, nos encontramos con aquellas personas que deciden acabar con sus relaciones. Quienes dejan a sus parejas también sufren, también deben superar una ruptura, pues esta decisión supone dejar a una persona que has querido mucho y que en muchos casos sigues queriendo, pero con quien no quieres compartir tu vida. En este caso, la culpa y la pena suelen ser las emociones principales a tratar. Para superarlo, es clave que cada uno se responsabilice de su dolor. En ningún caso se debe seguir en una relación por pena a que el otro sufra. En tal caso, el futuro no es otro que la muerte en vida, vivir la vida por no querer hacer daño da como consecuencia sacrificar la vida propia.

TÚ Y YO YA NO ESTAMOS JUNTOS, ¿Y AHORA QUE?

Cuando se termina una relación, como cuando se termina cualquier cosa en la vida, las personas pasamos por un proceso de duelo. Para superar una ruptura debemos en primer lugar dejar ir las pérdidas, sentir lo que se ha roto para aceptar y construir un nuevo camino, en este caso solo o sola.

Cuando trabajo este proceso en terapia, acompaño a las personas a que se liberen de lo viejo (lo que han perdido), que encuentren el aprendizaje de tal ruptura y construyan un nuevo camino.

COMO SUPERAR UNA RUPTURA

Estas son algunas estrategias, que si os encontráis en este momento, os pueden ayudar.

  1. Aunque duela, debes sentir la pérdida. Sé que el deseo en estos momentos es de que desaparezca el sufrimiento, bien sea en forma de tristeza, pena, culpa o rabia. Pero es indispensable atravesarlo para aprender de ello.
  2. No te aísles y relaciónate. Busca apoyo en tu entorno más cercano. No quieras ser fuerte y poder tu solo, pero tampoco caigas en monopolizar toda la conversación en la ruptura. La clave está en que a pesar del sufrimiento sigas activo, hagas cosas, que no te quedes viendo la vida pasar.
  3. Aprende a vivir contigo mismo. Ahora el objetivo no es buscar una nueva pareja, no quieras enamorarte de nuevo lo antes posible. Es el momento de aprender a vivir sin pareja, disfrutar y sentirte bien sin la necesidad de tener alguien al lado.
  4. Arriésgate a hacer cosas nuevas. Prueba a hacer cosas solo/a y experimenta que puede ser algo positivo. Dirige tu energía en tu cuidado personal, puedes darte algún capricho e invertir el tiempo en ti.
  5. Construye el modelo de pareja que quieres tener. Una ruptura es una gran oportunidad para cuestionarte lo que quieres y lo que no en tu futura relación de pareja. Cuando el sufrimiento no es tan intenso, es el momento de reconstruir el modelo de pareja vivido. Intenta no centrarte en la otra persona, no caer en el bueno o el malo de la relación. Y pregúntate que has aprendido de tu anterior pareja para que no se repita el modelo en el futuro.

Este proceso no tiene un tiempo predeterminado de duración, y tampoco os puedo decir cómo va a seguir. Lo que sí sé es que si aceptáis el reto de vivir y aprender de la pérdida, algo nuevo en vuestras vidas nacerá al superar una ruptura.

Lo nuevo, puede ser en forma de una relación de pareja o aprendiendo y disfrutando a vivir solo/a, sea cual sea la continuación de tu historia, que sea desde la construcción de lo que tú quieres y deseas.

Y, si llega el momento en el que decides que quieres volver a compartir tu vida con alguien, sal, conoce gente, relaciónate, y cómo consecuencia alguien nuevo entrará en tu vida. Intenta que no sea el centro de tu vida y se transforme en una obsesión, en tal caso se convertirá en una barrera. La energía no debe ir dirigida a la búsqueda, porque entonces dejas escapar las cosas que sí están pasando a tu alrededor.

Aprender a dejar ir, es el primer paso para ser libre y dejar ser libre a quien amamos.