El arte de decir NO

Parece obvio que todos tenemos el derecho de decir no, e incluso a simple viste parece fácil llevarlo a cabo. Sin embargo, es muy común tener dificultades en pronunciar estas dos letras: NO.

Cuando en mi consulta, pongo como tarea a algún paciente practicar el siguiente experimento: Empezar a decir no, me encuentro con algunas de las siguientes respuestas: “pero pobre la otra persona… no tiene ninguna culpa”, “¿y si se lo toma mal?”, “total… tampoco es para tanto”.

Que pasa cuando respondes que sí:
1. Priorizas lo que pueda sentir el otro a tus propias necesidades.
2. Minimizas tus necesidades.
3. No te responsabilizas de tus derechos.

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Lo cierto es que quién más o quien menos se ha podido encontrar en la situación de aceptar algo que en realidad no quería hacer. Por ejemplo: Te invitan a una cena de unos conocidos, te encantaría irte a casa a descansar, pero no sabes como negarte y acabas asistiendo. Un familiar te regala una prenda de ropa que jamás te pondrás, cuando te pregunta si te gusta le respondes: “¡me encanta!”.

Y entonces, ¿porqué es tan difícil decir no?, y porqué resulta más fácil decir sí y cargarse uno mismo de más cosas. La respuesta está en que decir sí no te hace elegir ni tan solo pensar, por lo que es más rápido, además parece que de este modo, das una imagen al otro más positiva, porque aceptas lo que te han propuesto. Por otro lado, dar una negativa a una petición que en el fondo no queremos hacer, supone decidir a qué necesidad le vas a dar más prioridad, si a la propia o a la del otro.

El problema principal está en que cuando dices sí, aceptas también las consecuencias posteriores. Decir sí siempre o muy a menudo lleva a sumar, y cuanto más se suma, más fácil llegar a la saturación. Por ello es importante tomar conciencia de cuales son los deseos y necesidades propias, y decidir si eso va a ser prioritario, o si por lo contrario decides priorizar al otro.

La clave está en identificar tus necesidades, en conocer tus deseos y es tomar conciencia de que decir no es un derecho que todos tenemos. El paso siguiente será el de pasar a la acción, a partir de ahora tú decides a quien priorizas.

Pero puesto que sé que no es tarea fácil, aquí os propongo algunos consejos para empezar a practicar.

CONSEJOS PARA DECIR NO.

1. Pregúntate que es lo que tú quieres. Independientemente de lo que el otro desea, piensa que es lo que tú quieres hacer.
2. Date un tiempo para pensar. No debes responder en el momento si tienes dudas. Puedes dar una respuesta del tipo: “deja que me lo piense y te digo algo más tarde”. Con más tranquilidad y distancia podrás decidir mejor.
3. Pregúntate si puedes hacerlo. Para responder a esta pregunta, evalúa las consecuencias que supone decir sí, si puedes acarrear con esta carga o no.
4. Negocia un punto medio. A veces la respuesta no es un sí o un no, sino que se puede negociar un punto medio entre las dos personas.

Sin lugar a duda, decir no puede costar horrores. Pero cuesta mucho menos cuando tienes claro lo que quieres y sabes que hay cosas más importantes que la incomodidad de rechazar algo. De este modo lograrás invertir en tus verdaderas prioridades para vivirlas más intensamente y más sanamente. Y así conseguirás caminar con menos peso en la espalda y por tanto con más libertad y tranquilidad.

Espero que te animes a poner en práctica el arte de decir no.

Isabel Moreno