SUPERAR UNA RUPTURA DE PAREJA 

Al abordar el tema de “superar una ruptura” debemos establecer el contexto actual de pareja. Los modelos de pareja han evolucionado y cambiado a lo largo de los últimos años. Si hace unas décadas, el matrimonio y el “por siempre juntos” era lo que primaba e importaba en las relaciones de pareja; ésta premisa ha cambiado por el querer tener vidas afectivas plenas a lo largo de la vida.

Como consecuencia de este cambio de paradigma sentimental, no tenemos otra opción que aprender a gestionar toda ruptura de pareja que viviremos a lo largo de la vida. Y aunque parezca que ahoga o duela demasiado, os puedo asegurar que el sufrimiento pasa al superar una ruptura. El camino está en la aceptación (reconocer que la historia se ha terminado) y la reconstrucción del nuevo momento vital en el que uno se encuentre.

Superar una ruptura

Por un lado, están las personas que “son dejadas”, aquellas que no deciden poner punto y final a sus relaciones. Quienes pasan por este proceso pueden experimentar dos caminos. Hay personas que intentan reconquistar de cualquier manera a la pareja. Es aquel momento, en el que cómo por arte de magia, la “parte dejada” empieza a hacer los cambios que su pareja le pedía. Esta es la consecuencia, el intento desesperado, de no aceptar que la relación se acabe. Por otro lado, existe otra manera de comportarse tras ser dejado, en lugar de suplicar amor, rechazan cualquier contacto. Esta es una respuesta emocional del dolor, experimentada a través de la rabia. Ambas estrategias de comportamiento son posibilidades dentro de la primera fase de toda ruptura de pareja, la no aceptación del fin de la historia.

Según mi experiencia profesional, si te han dejado, para superar una ruptura debes por un lado entender qué le ha ocurrido a tu pareja para que tome esta decisión y en segundo lugar buscar qué responsabilidad tienes tu en este proceso. El dolor es inevitable, estarás triste, enfadado, no entenderás nada, pero de nada sirve suplicar que te vuelvan a querer, así como tampoco intentar ser quien no eres, pues este no es el objetivo de vivir en pareja.

Las parejas son para disfrutar, para aprender con el otro, para crecer y compartir, y en ningún caso para sufrir o convertirte en alguien que no eres.

Por otro lado, nos encontramos con aquellas personas que deciden acabar con sus relaciones. Quienes dejan a sus parejas también sufren, también deben superar una ruptura, pues esta decisión supone dejar a una persona que has querido mucho y que en muchos casos sigues queriendo, pero con quien no quieres compartir tu vida. En este caso, la culpa y la pena suelen ser las emociones principales a tratar. Para superarlo, es clave que cada uno se responsabilice de su dolor. En ningún caso se debe seguir en una relación por pena a que el otro sufra. En tal caso, el futuro no es otro que la muerte en vida, vivir la vida por no querer hacer daño da como consecuencia sacrificar la vida propia.

TÚ Y YO YA NO ESTAMOS JUNTOS, ¿Y AHORA QUE?

Cuando se termina una relación, como cuando se termina cualquier cosa en la vida, las personas pasamos por un proceso de duelo. Para superar una ruptura debemos en primer lugar dejar ir las pérdidas, sentir lo que se ha roto para aceptar y construir un nuevo camino, en este caso solo o sola.

Cuando trabajo este proceso en terapia, acompaño a las personas a que se liberen de lo viejo (lo que han perdido), que encuentren el aprendizaje de tal ruptura y construyan un nuevo camino.

COMO SUPERAR UNA RUPTURA

Estas son algunas estrategias, que si os encontráis en este momento, os pueden ayudar.

  1. Aunque duela, debes sentir la pérdida. Sé que el deseo en estos momentos es de que desaparezca el sufrimiento, bien sea en forma de tristeza, pena, culpa o rabia. Pero es indispensable atravesarlo para aprender de ello.
  2. No te aísles y relaciónate. Busca apoyo en tu entorno más cercano. No quieras ser fuerte y poder tu solo, pero tampoco caigas en monopolizar toda la conversación en la ruptura. La clave está en que a pesar del sufrimiento sigas activo, hagas cosas, que no te quedes viendo la vida pasar.
  3. Aprende a vivir contigo mismo. Ahora el objetivo no es buscar una nueva pareja, no quieras enamorarte de nuevo lo antes posible. Es el momento de aprender a vivir sin pareja, disfrutar y sentirte bien sin la necesidad de tener alguien al lado.
  4. Arriésgate a hacer cosas nuevas. Prueba a hacer cosas solo/a y experimenta que puede ser algo positivo. Dirige tu energía en tu cuidado personal, puedes darte algún capricho e invertir el tiempo en ti.
  5. Construye el modelo de pareja que quieres tener. Una ruptura es una gran oportunidad para cuestionarte lo que quieres y lo que no en tu futura relación de pareja. Cuando el sufrimiento no es tan intenso, es el momento de reconstruir el modelo de pareja vivido. Intenta no centrarte en la otra persona, no caer en el bueno o el malo de la relación. Y pregúntate que has aprendido de tu anterior pareja para que no se repita el modelo en el futuro.

Este proceso no tiene un tiempo predeterminado de duración, y tampoco os puedo decir cómo va a seguir. Lo que sí sé es que si aceptáis el reto de vivir y aprender de la pérdida, algo nuevo en vuestras vidas nacerá al superar una ruptura.

Lo nuevo, puede ser en forma de una relación de pareja o aprendiendo y disfrutando a vivir solo/a, sea cual sea la continuación de tu historia, que sea desde la construcción de lo que tú quieres y deseas.

Y, si llega el momento en el que decides que quieres volver a compartir tu vida con alguien, sal, conoce gente, relaciónate, y cómo consecuencia alguien nuevo entrará en tu vida. Intenta que no sea el centro de tu vida y se transforme en una obsesión, en tal caso se convertirá en una barrera. La energía no debe ir dirigida a la búsqueda, porque entonces dejas escapar las cosas que sí están pasando a tu alrededor.

Aprender a dejar ir, es el primer paso para ser libre y dejar ser libre a quien amamos.

2 comentarios
  1. Jaime Clemente
    Jaime Clemente Dice:

    Apreciada Isabel;
    Gracias por tu blog, por tus consejos y la forma en que nos lo explicas. Deje a mi pareja hace dos meses, después de cuatro años, no funcionaba desde hace casi uno, y la gota que colmo el vaso fue una mentira de inmadura, de chiquilla…falta de autoestima y falta moral. Ella 43 y yo, 55, Describes perfectamente los pasos, las etapas y estoy absolutamente de acuerdo en que si bien es difícil, hay que tomar una decisión así cuando no se esta siendo feliz y probablemente no estés haciendo feliz. Dejar ir, para ser libre y dar libertad a quien amas. Deje amando, deje por falta de honestidad y lealtad de la otra persona, por, en definitiva, comportamientos tóxicos. Y deje amando, y el dolor en estos dos meses ha sido inmenso, si bien, por encima de todo está la felicidad y lealtad a uno mismo. Me voy encontrando mas entero, en la fase de reconocer que esa persona no me puede hacer feliz con esa actitud frente a la vida que esgrime, he aprendido lo que no quiero en una relación, he aprendido a reconocer el dolor, la rabia, la ira y la pena, mucha pena, a convivir con todo ello, a llorar, para finalmente, sentirme mejor solo, para reconocer que tome la decisión adecuada y que volvería a tomar la misma decisión, no hay prisa, el mayor encanto de la vida, es que nos seguirá siempre sorprendiéndonos.
    Gracias.
    Jaime

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    • Isabel Moreno
      Isabel Moreno Dice:

      Apreciado Jaime,
      Primero de todo darte las gracias por compartir tu historia y por la valentía que supone dejar ir a quien amas. Pienso que es un gran gesto de amor aceptar que “con el amor no basta” para decidir qué relación es la que uno necesita. Y por lo que nos cuentas, así lo hiciste. El dolor tras la ruptura es desagradable, a la vez que necesario. En el crecimiento y su posterior aprendizaje el sufrimiento suele ser un compañero, pasajero, al que no debemos temer, sino aprender a gestionarlo para que no nos paralice.
      Deseo que sigas en ese camino que ya has emprendido, en el que estoy convencida que establecerás futuras relaciones de pareja menos tóxicas.
      Un saludo!

      Responder

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